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A nueve kilómetros al norte de Capilla del Monte, sobre la ruta 38, se abre a la derecha un desvío de ripio y arena que lleva el nombre de ruta provincial 17, y que conduce al viajero hacia uno de los puntos más hermosos de Punilla Norte: Quebrada de Luna y Los Terrones. Quebrada de Luna es un caserío donde el tiempo se ha detenido. Las casitas, humildes, tienen enredaderas silvestres en los cercos, y tunales cargados de rojas tunas en los corrales de las cabras, cerrados con ramas. Las gallinas andan sueltas, y ponen sus huevos bajo los arbustos silvestres. Hay higueras y moreras en los patios de tierra bien barrida , y el agua clara del arroyo se usa para tomar o bañarse.
A ambos lados del camino, sobre mesitas dispuestas, se venden higos, miel, canastos y objetos de paja trenzada y palma, pañuelitos y bordados en filstiré.
Las cabras pasan el día en el monte, cuidadas por los perros ¨cabreros¨, que han sido criados a tal fin con leche de esas cabras que vigilan, y al caer la tarde se ven volver las majadas, entre ladridos y el tintin de la campana de la hembra más vieja, la guía del grupo.
Las noches frías, cuajadas de estrellas brillando en el firmamento como sobre azul terciopelo, no tienen parangón. Si le toca luna llena, sentirá ud. que es la única persona en la tierra, bañada en el plateado resplandor, sumido en un silencio casi fantasmal, viendo cómo sus ojos van descubriendo el borde de los cerros, la cinta del camino, la sombra de los árboles achaparrados. Un espectáculo para disfrutar.
Si bien no hay lugares especialmente preparados para campings, puede consultar con los lugareños, que le ayudarán a elegir algún sitio donde plantar su carpa.
Los Terrones es propiedad privada, por lo que deberá pagar su ingreso, pero el circuito que realizará y los paisajes que disfrutará valen la pena. Es una formación de areniscas rojas, semejante a Talampaya, y de la misma edad geológica, el Triásico, hace unos ciento ochenta millones de años.
Durante todo este tiempo, los agentes erosivos de la naturaleza han creado un lugar para el asombro. Hay geoformas como la Cabeza del Indio, el Dedo de Dios, el Camello Echado, la Leona y El Castillo.
Le invitamos a dejar su vehículo y tomar el sendero que, en un paseo de alrededor de una hora, lo llevará, cruzando un arroyito, a recorrer hermosos lugares, magníficos panoramas de las formaciones y de las sierras en general.
Este circuito turístico se debe a la visión de un hombre que llegó a Quebrada de Luna como maestro de su escuelita rural, en 1939. Los lugareños le dicen simplemente el maestro, su nombre es Ramón Froilán Verón. El compró las 377 hectáreas de los Terrones, ocupándose de alli en más de preparar el lugar para recibir visitantes e impedir la destrucción de la zona, ya sea por los animales, por los desaprensivos y aún por los fatídicos incendios de monte.
Hoy, el maestro Verón y su hijo Aldo son los guardianes de este Monumento Natural, y junto con los ambientalistas de la zona, siguen su lucha para lograr el reconocimiento oficial.
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